Cada navidad vienen a mi mente, algunos recuerdos que sinceramente a pesar de ser adulta no los puedo olvidar.
Pronto, rápido! Vamos a la novena! Decía mi abuelita. Todas las noches antes del 24 de Diciembre, se hacían las novenas al niño Dios en mi barrio, con todos los vecinos. Bueno yo de pequeña no sabía muchas de estas cosas, en realidad me interesaba ir era por los caramelos y otras comidas que preparaban en la casa del vecino.
Muchas veces veía a los adultos como tomaban el rosario y con todas esas pepitas, hablaban muy despacito y después de un momento a otro se ponían de pie, cantaban y oraban, ni me pregunten que decían, porque la verdad yo no los escuchaba.
Lo que más recuerdo de mi niñez es que mi abuelita preparaba un rico chocolate caliente, y compraba un delicioso pan de pascua con todas sus pasas y otras cositas ricas dulces.
No se porqué solo recuerdo esto de la navidad. Una mesa sencilla, con un mantel descolorido, pero limpio. Con un pan en medio de la mesa y a lado una Gran olla de chocolate caliente.
En muchas ocasiones trato de borrar esas imagines, pero no puedo. Hoy que soy adulta comprendo su significado.
Esa sencillez de mi hogar, se reflejaba en mi mesa. Así como en muchas de las casas de hoy en dia.
Que significa realmente la navidad?
Yo sé lo que me van a decir y lo que todos saben, bla, bla, bla,…
Pero la pregunta es –Que significa para ti la navidad?
Pues yo te respondo lo que para mi significa.
Cada año regreso al pasado y veo mi niñez, con todas mis carencias, buscando en mis recuerdos lo mejor que me haya pasado.
Y lo que siempre veo es a mi abuela, preparando su chocolate caliente, para aquel que llegue a visitarnos, servirle una taza con mucho cariño, porque era lo único que teníamos para ofrecer.
No teníamos vino, no comíamos pavo, ni hacíamos grandes banquetes. Tampoco muebles, ni un stereo para la pachanga.
Pero si te digo, cuando alguien llegaba a mi casa, la mejor anfitriona era mi abuelita. La pobre hasta se inventaba si no sabía. Ahora me parece gracioso, pero es cierto.
Recuerdo tanto una mañana, me sentí muy mal por no haber recibido juguetes, pero no quise llorar, quise demostrar que era adulta y que esas cosas son de niños.
Mi vecino, que sabía que no tenía juguetes me dice: “Sabes qué, Papanoel pasó por mi casa en la noche y dejó esta fundita de caramelitos, son para ti!
Los tomé y le agradecí a mi vecino. Pero en el fondo sabía que ya no existía para mi Papanoel. Al parecer me estaba convirtiendo en adulto.
Cada vez que llegan estas fechas, no quiero recordar, pero no puedo olvidar. Se ha sembrado en mi subconsciente, estos recuerdos. Son parte de mí y los acepto. Por qué?
Por que sin ellos no valoraría muchas de las cosas que tengo ahora. Tengo mi familia, mis pocos y verdaderos amigos, mi trabajo y las ganas y la fe de que cada vez, buscando el significado de las cosas, tenga una razón para vivir y existir en la Tierra.
En estas fechas quiero expresar a todas aquellas personas, que han pasado por una situación similar o tal vez peor que esto; que siempre recordemos de donde procedemos y no nos avergoncemos. Es bonito recordar y valorar todos aquellos sacrificios que hicieron nuestros padres o familiares cuando éramos pequeños. Sentir el festejo navideño, jugar con los niños del barrio y escuchar sus risas, y especialmente, el olor al chocolate caliente; y a una viejita con carácter fuerte pero muy empeñosa en que en su mesa haya algo para nosotros y siempre sentada remendando algo…….
Cuando te preguntes -qué significa la Navidad?, busca siempre el verdadero significado. El significado de las cosas no se encuentran en las cosas mismas, sino en la actitud que tenemos hacia ellas.
Feliz Navidad!,
Mayra
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