Hoy desperté recordando algo de mi niñez, recordé a mi muñeca de me regalo mi madre desde los 13 años, pues a esa edad, cambió mi vida cuando recibí este regalo.
Cuando hablo de mi muñeca no es más que la comparación que hago de mi pequeña hermana, y que actualmente ya es mayor de edad, pero la quiero muchísimo, pues ella marco mi vida.
Cuando la ví, por primera vez, como todo niño a esa edad, no quería saber de ella, porque sabíamos que por su causa, mi madre cambió muchísimo su actitud, lógicamente se debía a los estragos de su embarazo.
Cuando paso el tiempo, y la necesidad de trabajar de mi madre para mantenernos se hizo indispensable, se quedó sola conmigo, pues yo como otros niños, que son mayores que sus hermanos, asumí la responsabilidad de los padres en sus ausencias.
Cuando me dí cuenta, yo tenía mi propia muñeca de verdad, que lloraba, pedía comida, la bañaba y limpiaba, aprendí a ser madre desde esta edad, pues gracias a la naturaleza, nosotras las mujeres tenemos estos instintos maternales que nos ayudan a pasar la prueba.
Lo más importante es que mi muñeca se hacía grande, y tenía como todo niño sus propias necesidades, como pedir atención de la madre y del padre principalmente y que yo no podía cubrir por mis faltas de experiencias. Solo hice lo que pude, pero con todo el amor que pude tener a mi pequeña muñeca….
Con mi poca experiencia, sabía que por ella tenía que crecer pronto, que debía madurar y ser para ella un apoyo especial, pues no contaba con nadie más. Mi muñeca estaba totalmente sola con sus miedos, sus penas, sus preguntas y sus deseos…….
Lo único que pude hacer es hacerle la promesa que no se ponga triste, que algún día las cosas cambiarían para ella y que ella se desarrollaría como todos los niños, con sus sueños, su estima y su vida muy bien fortalecida por los estudios que logre obtener.
Cuando pude terminar mis estudios, asumí el papel al 100% de madre de mi muñeca para sacarla adelante y darle las herramientas mas importantes para una persona, su educación; y lo poco que podía ofrecer con mis pocos recursos, pero con mucha fe, salir adelante y abrirme camino en la vida.
Mi Muñeca,…………..la que me enseñó a madurar, a pensar, a reflexionar y a diferenciar lo que es importante en la vida. Ella despertó en mi, muchos sentimientos de sobrevicencias, de convicciones y de fe, mi motor en esta época de mi vida.
Se que lo que ofrecí no fue mucho, pero me costo muchas veces lágrimas y sacrificios, lo hice hasta donde mis fuerzas me daban, pero lo entregué a mi muñeca con todo el amor que le tengo.
Ahora que la veo, toda una persona independiente, capaz de salir adelante por ella misma, con bases de valores que se le inculcó, con errores y virtudes, Esa es la muñeca que la vida me dió de niña. Que mi muñeca creció y dejó de ser niña. Que yo dejé de ser niña desde que la conocí, pero que le agradezco a ella y a la vida por haberme hecho fuerte para saber hasta donde uno puede llegar por el amor a una persona.
Dedico estas sencillas palabras con todo mi corazón, a mi preciosa MUñECA, mi querida hermana Carmita, que fue alguien quien motivó a mi crecimiento personal y a sacar fuerzas de donde no tenía…….
Saludos,
Mayra de Galápagos
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